lunes, 30 de mayo de 2016

Habitamos la imperfección

Desnacer,
tumulto de higiene blanca,
performance de vida contagiada
preñeces en el áurea nítida vejez que marchita la luna.
El mordisco de la luna.
Uvas de drenaje purpúreo
mecidas en la playa de las amapolas tersas como
muslos de limón.
Parpadeo del ligero desnudo cayendo al suelo de arena
orilla de la mentira reflejada en el dolor
sin el lamido fulgor que la urbe mece entre
veleidades de harén
aprendimos tu huida
desde éste nuestro silencio
habitamos la imperfección.




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Madre

Sin ti, la lluvia se vuelve áspera revolución sin causa
una delgadez de hilos
transeúntes, que mueren
en performance teatrales
donde la cuarta pared
se estrecha luminosa,
candidez del principio
del siglo.
Sin ti el espectáculo no debe continuar.
un cubo atrapa nuestras
miserias que tejen bufandas o cuerdas.
Sin ti el guiñol crece fuera
nuestro reflejo tras la caverna de Platón discierne un subjetivo compás de realidades
que el fuego sombrea en la pared como una filmación
de arte efímero en movimiento sanguíneo.
Y tierno en atriles del yo
inmiscuido ente de palabras donde el prefacio deslumbra con
la agilidad de la polilla
en busca de la luz negra
donde el titiritero
crea la vida de su marioneta.
Sin ti, sencillamente
no existiría nuestra presencia.
Madre.



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jueves, 26 de mayo de 2016

Pellizcos de sol

Pellizcos de sol
entran por los testeros de la puerta 
Las flores se retuercen
hacia ese rayito
de vida
que tuviste
en tu 
vientre
Tamizado y desnudo en 
Los escombros del dolor
mientras se construye
Un edificio lleno de ausencias.
La esperanza
es esa utopía
desgarradora que amarga la hiel y victimiza al ileso.






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Como corderos

La mecedora se mueve de vez en cuando,
el viento trae tu voz que la acaricia meciéndola.
Todo el porche cruje con
las pisadas de la memoria,
que inventa en mí una nueva nostalgia primordial
para recordarte sentada en ella.
Esta sensación me avisa de tu protección, de que habrá tormenta. 
Vivo cerca de la cárcel
donde te ejecutaron
y siempre corretean vientos de huida atravesando el desnudo porche de mi resistencia.
anunciando. 
la deshumanización
en el número carcelario
de tu turno
En ese patíbulo descarnado
de la soledad.
Habitamos
COMO 
corderos.






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Un collage de sumisión

Los reflejos rotos como el estriado
desnudar de los mitos
juegan a silenciar pesimistas
me miró ahí 
me desabrigo de mi piel
los dientes se deshacen como
granos de sacarina
la habitación solitaria se sombrea
ocupada por el rastro de tu cuerpo
la dulzura se amarga en el desayuno
con el rastrillo del cuchillo arrancando
a la tostada su calcinada faz
el café es el único que no miente
nos llena de realidad
por el esófago todavía dormido
Y lleno de pasajeros que
en la boca de metro dejaron en su superficie
la voluntad de revolución.
Viaja mutilada mi otra identidad
la careta que sufre la humillación de la ciudad.
Y se despliega como un collage
de sumisión.




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Las lágrimas de los antihéroes

Soñadores del habla
no durmáis la valentía
las habitaciones
calcinadas como úteros
sin pretendientes son
sucursales del corazón.
La llama del soñador
Aprenderá a colorear
los escondites de la nubes
donde lloran la lágrimas
de los antihéroes.
Sin la nostalgia. Del
Poeta.








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Expreso viaje a la negación

En este llano del camino
me preparo para escalar
la harinosa montaña
que enfrenta entre mis dedos la masa con la que
moldearé los retos,
esos sueños de búsqueda
donde otros se alimentan
del pan y el cafelito
disipa la ancianidad matriculada en rumores
de ignorancias con rostro
de mujer.
escalas que encuentra
cualquiera en su expreso
viaje a la negación.




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Azucarillo inmerso en su entropía

Brío de jazmines intactos
en paladares sellados
con aromas de un café solitario.
La raspadura del corazón deshilacha todos los nervios
como cuerdas de un puente destensado
que une la rabia
con la pereza.
Parda la sangre se camufla
de hiel en las orillas del camino
ese trazado en un mapa
Con las cruces del retorno
peleadas en su vibrar
con pulsos de ancianidad
apagándose como los farolillos de los ojos 
disipándose en el cafelito como un azucarillo inmerso en su entropía.








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Los paréntesis de nuestras dualidades

Las cáscaras de mis besos
caen a un mantel de picnic,
mezclándose con las migas que el silencio
enhebra en todo ese oxidar del mundo
cuando rota vulnerable
la pasión hermética de los días, 
pegados como hojas de un
calendario marcado con
una insoportable amenaza
al ir acabando los días de estar juntos.
Ahí recogemos todo el escombro
de nuestro cariño,
Y cada uno vuelve con su pareja y su familia.
El rincón de este planeta lleno
de disimulos siempre esperará nuestra incógnita visita para devorarnos entre los paréntesis cerrados de nuestras dualidades.






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La última flor

Las raíces de tu árbol
levantan levemente
el pavimento del suelo 
Yo creo que tu árbol
quiere andar, viajar engordar en otro sitio, 
ya ves que mi árbol mengua cada vez más no
tiene resistencia no aguanta las podas. Sin embargo florece una única flor que vive 21 días justo como el hijo de tus dueños.
No creo que pueda sobrevivir al invierno 
Mejor que marches pronto árbol yo abrigaré la última flor.



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miércoles, 25 de mayo de 2016

La ancianidad cuartea la belleza sin piedad

La cicatriz del cielo,
está medio cerrada
los propios dioses se asoman para
mirar el tuétano de los hombres.
Es el hombre el que vio la densidad de hueso
del trueno y el relámpago se endiosó
de hallazgos y penumbras 
y dejó de creer en sí mismo.
sólo el reflejo de la hoguera en la caverna,
significó la mitad de las realidades.
El subjetivismo en esa sombra de fuego en la pared
diseccionó el incógnito huésped del reflejo.
a su propia aprobación
justo su otro yo.
Que lo miraba cómo la ancianidad 
cuartea la belleza sin piedad.






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lunes, 23 de mayo de 2016

Donde te dieron jaque-mate el aburrimiento y la magia

Los tendones de los sueños
vibran como nervios cromados de guitarra.
El susurro del arlequín que se preña de defunción
milita sin gracia el abismo onírico, los rombos de su traje son tableros de ajedrez dormidos como relojes tendiéndose al atardecer de las sonrisas.
La música se densa como
betún impregnándose de color en los estómagos
anhelantes de imaginación.
La corte sentencia
¡Qué le corten la cabeza!
El arlequín se deshace en un líquido pegajoso parecido a la brea hasta hacer un charco de pintura
mezclada de negro y blanco y una estela de humillo azulado asciende
hasta el techo y ahí apoyado en una cristalera,
forma una figura de cuervo que les dice:
Si del sueño te sacaron
si del juego te eliminaron
qué han de esperar tus súbditos mi rey de tu magnánima respuesta, puesto que de la risa borrada no decides se
sentencie un coro de cuervos pintados en la indefensión de cada rombo. Donde te dieron jaque mate el aburrimiento y la magia.




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