lunes, 30 de abril de 2018

Como un potro corriendo por la llanura


La perfección está llena de imperfecciones que no dejaron de intentar, ser una versión de la perfecta rabia y búsqueda del ser humano.

De cócteles de enfermedades.
Disgregados en un consumo
de fármacos plurales y utilizados como cobayas, y chimpancés en experimentos del día a día.
Cuando la imperfección es bella
como un potro corriendo por la llanura. Irradiando pura libertad

imperfecta para todos.







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Calma total


Él cavila como

rocosas y digeridas admiraciones.
Párvula caricia de labios que enseña el plural del tiento a migrar,
los seudónimos de los llantos
que humedecen los caminos de los lechos pintando mugres de astucia
y clamor del rubio tardío desnudar

del tiempo en calma total.






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Intento


Embudo de penas

paliar el sujeto de la noche

que admira verdor de ansia
cuando crece el dolor de la realidad.
Pastoreando los círculos de la insana
búsqueda al reflejo del escaparate.
Nombrando soliloquios de deseo
y voluntad.
El hierro de la sangre cohabita
trémula reproducida en un nuevo
comienzo, la carta del nombre sol,
Ahora nos nombra deudores de un último intento.





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Hiel


El ángel retratado nostálgico dice:

«las grietas de la carpa de trapo
alumbran, motivos que el invierno
yace en la suerte común.»
Un pájaro queda atrapado lleno del brío ligero del sostén, las ocho pistas
del infierno caído en la desgracia
del circo, manteando lluvias
de sabor a pausa y hiel.






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La ligereza del silencio


El largo tiempo asusta la higiene del día.

El calendario está enfermo, sus hojas
cayendo se convierten en pájaros
de papiroflexia , y avioncitos que
sobrevuelan los nexos de unión,
Los puentes del discurso ajan la tensión de los diálogos cantando
arrullos de ceguera. Y nadie habita
en las enfermerías consolando
la ligereza del silencio.









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domingo, 29 de abril de 2018

La paranoia



El cobijo de un psicótico
no puede ser su bosque interno
el escribano, que goza del material
surrealista para utilizar como terapia
su eclosión de momentos, que en voladuras comprende la vasta castración del deseo.
Sin embargo sí su propio eco
habita los versos que imprime
son alivio y desalojo del mundo
en el que nace la paranoia para
transformar todo el turbión de
la locura en belleza.






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El mutismo de los cielos


Cuando el silencio acude a castigarte
sólo los recuerdos te hablan de
angustias y miedos, de arena y cielo.
Se desnudan las palabras del sonido
en tu autismo bautizado en las zorreras.
Las mutuas migraciones de tu corazón
lo han despoblado de la empatía
y de la conquista herida en la faz
oculta del mundo.
Pero directos a la línea de flotación, intentan hundir con rumores el ecosistema del mercader
de ausencias e insalubre techo
sin pintar el mutismo de los cielos.





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Piel


Las lumbres de los insultos,
se desvanecen con la corrosión
entre soliloquios y una falsedad con
patitas cortas, que escala por las paredes de la memoria.
Y desde allí la fría multa del recuerdo.
Ansía llover la reputación del dolor
casi al rubio sol de los mimbres deshilachados, como rayos de vida
piedad del muro, parca y llanto
y suelos llenos de piel.





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Relamerse las heridas de la traición


La insalubre negación de cada deseo
interno
se resquebraja por las bolsas de los sentidos, que se lanzan e inmiscuyen rotatorios en pleamares del rigor.
Casi un curso de alfarero me autoriza
a campear la sombra del instructor.
Que nos vigila de la sumisión traicionera, se adueña de ti
sin permiso. Y no te olvida
hasta relamerse las heridas de la traición.



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Sin sentido


Trazos de lluvia dibujan bocetos
del tardío, desencofrar
ese dibujo de una postal se duerme
en el anclaje del minuto, día de misiones cautivas, y flores del jardín
en preñez, los bosques cautivan
los perfiles, la vorágine del llanto
amplía velocidades de recuerdos
sin sentido.






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viernes, 27 de abril de 2018

Piedra


Se fue ese extraño sentimiento

ajeno a mí.

Me utilizó como envase mientras iba contaminando de dolor mi sueño
mi brillo.
Y cuando se ha desprendido de mi coraza, como lo hace una costra, cuando cura la herida.
En vez de sanar
ha continuado la difteria de la sangre.
Rabiosamente irrigada por este corazón roto.
Que prendió fuego a los tuneladores
del carácter lleno de la misma mentira del sentimiento hecho.

Piedra.






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miércoles, 25 de abril de 2018

Jactancia y precocidad


Riachuelos de color blanco,

dibujan una cascada congelada como una capa brillante de roca preciosa
o precisa.
Notamos la ingenua marea del rumor. Chocando contra los gigantes de piedra, la sustancia brava astuta
y vasta nos confunde con diamantes de nadie. El preámbulo del decoro
nace militante lleno del duelo de jactancia y precocidad.






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Campestre nube del lector


Los focos alimentaban su belleza

en el sigilo de la noche la playa
del oro era larga cabellera donde.
Los animales del tributo
ronronean el signo del pescador.
El sonido se desliza fragmentado
en el discurso su voluble imagen
estalla como un petardo, la salinidad
del invento plural de nadie, surcos
de trinos y sabor vuelven locos a los cuerdos nacidos después del dolor.
Sabía allí fragancias de nube picoteada por el mundo, que tiene aguijones de sal y sueños de celuloide

campestre nube del lector.



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Nuestras matrículas


En el singular nombre del lloro

astillan refugios bajo lencería húmeda.
La intransigencia del dolor
amplía verdades sin foco
Un punto de fractura y de fuga
que alimenta docente la inmaterial
aureola del cobarde.
Todos los flojos de valor
somos inocentes ante combates
en las distancias cortas
sin embargo luchamos como jabatos los rounds que la vida insulta
en nuestras matrículas.






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Volutas y panes


Lloro del trigo ajeno

en su pelo, luces de cerámica pernoctan toda la metamorfosis
del día, tras el telón, de la sustancia
año de delirio , sin harina realzada
por tus miedos que se descorren del suspiro no dañado,
tus delgadas miradas engordan
los paladares del mito
anclando los susurros desquiciados
por pérdidas de volutas y panes.




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Cuello de sirena


En un terrible mapa de tristezas

habita mi sendero,
busco caminos que me lleven
al centro de los oasis.
Para desde allí adorar con
el dolor de las princesas de diadema azul y piernas alicatadas, un sabor
a la muerte de los nervios y caricias
de pinceles sin rabia.
Así los días se exprimen como trapos
mojados cayendo en el suelo del techo de cada horizonte, donde
ahogan los cobardes de la multitud
las cruces que marcan los tesoros de mi identidad, encuentro tu perfume con mi nombre escrito
en cada gota resbalando por tu cuello
pétreo de sirena.



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Algo personal


Los silencios directos

como puños,

golpean las preguntas
sólo el interrogante que desvela.
La culpable desgracia del bulo
se resigna en el amperaje
de sí mismo.
La desgracia tiñe toda la sutura
de la esperanza calcinada que perpetra en la culpabilidad
un designio de mentira
tras la soledad del acusado
que genera toda la rabia
de la impotencia,
y desde ese momento un combate
sobre
algo personal.
se decreta.



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martes, 24 de abril de 2018

Áspera realidad


El invierno de mi memoria

crea siluetas congeladas

en la clausura de mi intención
desbordante en el silencio
del hollar, ahí la calma titubea una
batuta decisión del turbio tallaje
horadando la intención de los nombres en recuperar sus apellidos
en cánticos de luz, pleamares marisqueando en el vocabulario
un singular destello del jugo victorioso, que pelea entre entes de desorden
palidez en la vida cautela del trono
donde la sanguínea efervescencia
nos llama autómatas del declinaje
capitulados de áspera felicidad.




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lunes, 23 de abril de 2018

La seda de tu nombre


La negación turba los deseos del

aprendiz.
Sólo los jugos de una flor fresca,
recién abierta seduce al colibrí
polinizando el habla del apuntador
que entre actos, descansa la sierpe del telón en una
hiedra de versos elevándose como
El acordeón del monólogo.
Un misterioso abrir y cerrar de
la sabrosa mezcolanza de la mulata
bailando y bailando, la seda de tu nombre.









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Las reglas de la gravedad


Los claveles de rojizo pendular.

Esnifan todo el Ártico en una bolsa dolor

la herida ahueca la mala sangre.
Sempiterna delgadez aullando
la mirada del deceso capricho
del duelo.
Una balanza queda perfectamente
alineada para torturar la suerte del
culpable, así la necedad se edulcora
con caprichosos mundos del agua.
Equilibrios de la profunda herida
en un alambre pálpito que dicta las reglas de la gravedad.





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Esqueletos sin suciedad en la mirada


Anzuelos que pescan reputación

en playas de dinamita, sólo

la búsqueda del contorno averigua

celosía en el pantanal del grillo
donde ojos brillantes miran fijamente
el horror de la calma habitada de esqueletos sin suciedad en la mirada.






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Erradicado por un beso


La música en la lluvia.

Y entre planetas. caen

lágrimas en
cuerdas de tender llenas de corcheas junto a lencería mojada.
Un mediterráneo que en cada plato de comida, saborea un lloro de una esquina
brotando la ancianidad en las flores
la sordera de mimos que da igual.
Río mutilando los pétalos
anclaje a ningún lugar.
Salud del miedo erradicado por

un beso. Lleno de vacío.




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Cepas de árboles sin macetas


Sombrías calles de mi-tómanos con

pintores de astucia haciendo

el amor a los colores.

Sin una salida trámite
al consolar el sueño
papilar.
La tardanza de la muda
piel de densa paciencia
nos hace que el clamor del silencio
sea enterrado como cepas de

árboles, sin macetas.






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