sábado, 25 de junio de 2016

Lanar de memoria


Lanar de mudanza 

piel de cántaro fragmento

que desnuda la vida de muchos.
La ropa metida en bolsas
de supermercado.
Un espantapájaros en un huerto que evita que la soledad no arraigue,
entre la fruta.
Y se coma otro
la ambrosía del placer
cuando desnuda su febril
néctar de la vida, tu desahucio.





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A Carola


De entre ropa como cáscaras de rosas

ropa que distribuía
la seda de mi memoria
sembrada ya de ti.
Elegimos la misma carta pornográfica, de una baraja. Seductora
donde jugamos a las posturas. Tampoco supe yo lo cautivo de otras relaciones anteriores
el residuo tóxico nos hizo
darnos cuenta rápidamente
del flechazo ávido
de compromiso. Pero cómo iba yo a saber que me estaba enamorando
tan asesino de nuestro amor como fue la esquizofrenia
diagnosticada,que segó la flor del tallo y dejó espinas de dolor cuando te mecía.
Sólo germinó lo irracional
larga deuda de mala suerte para ambos
las estaciones están llenas de pasajeros que cogen el mismo tren, pero a veces todos perdemos el mismo tren.



A  CAROLA.





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Sin esperanzas


Soy un prisma roto

de cana peinada
buceo en las pinturas
del cuadro que aun no se ha pintado
estoy mezclándome con
los colores en la paleta.
Soy la caricia de pincel
lleno del brillo puntiagudo.
de la ausencia que te mira y reproduce el hálito del modelo
escuela de soñadores teniendo pesadillas,
en la mirada un arañazo
sincero no sangra.
Te pide leal como un sencillo rayo de mutilación
que la realidad consuma sus colores.
El blanco y negro nos resume en la belleza antigua que abriga
la derrota del recuerdo
de una época. Sin esperanzas.





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Las voces sin nombre


Las voces sin nombre 

buscan la partitura

del sonido, corcheas que 
ambicionan componer
el delirio que el timbre
sustituye con
la emoción.
Su mudez.
Habita en mí
sólo alguien que busca
La irascibilidad del tiempo
aplaude su sonido lleno de 
álgebra
para que en la ecuación.
Sobre a sobre
alguien compre tu silencio.



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jueves, 23 de junio de 2016

Salto al abismo

La tarde hace sangrar a la noche con su funesta cara
de verdugo.
El arrebol esparcido como nube rasgada en la raspadura de azúcar glasé
es la dimensión que se une o desune al publicitado
decoro de los crepúsculos.
Cada vez que se venden éstas vistas la riqueza de los turistas ancianos atravesando
el umbral mágico del estío
y del misticismo aumenta.
Es ese escalofrío por cada portal que se atraviesa
se va llenando de un vehículo de transportación
que digiere la humanidad.
En su salto al abismo.



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miércoles, 22 de junio de 2016

Perro abandonado

Esta ausencia de perro
vagabundo
rota deuda con la vida.
Del Ladrido que no te toca
en la piel placidez de la caricia sin negación.
El limonero se muere entre
sollozos de cuna mecida
en la rosaleda de espinas.
Te hieres sin razón.
Los adioses tienen que cicatrizar nuestros rasguños.
Como lo hace la sequía con
La charca al secarse.
Esa palpitación tardía recompensa.
Es el cuero de los años
Curtido por el miedo,
del abandono.




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Los atriles pusilánimes del corruptor.

El lamido nocturno de la sabiduría se maquilla de indulto,
nunca el Salinoso desprecio
del grupo origina
piedad,
sólo las individualidades germinadas entre la hostil gota del desprecio,
puede cambiar desde dentro el inflexible contorno de la marginación.
Gracias a sólo la pluralidad no etiquetada convencerá al silencio, al vacío
a la sumisión,
de que corromperse es tan fácil como dejar de mirar
, el amanecer de cada día.
Y ocultarte en la opacidad del insecto metamorfoseado y sacrificar la belleza de los nuevos días. Sin que la ilusión deje de ser una capicúa elección, olvidada
en los atriles pusilánimes.
del corruptor.



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La página en blanco

Dedos de esponja
de nieve sin manchar
espuma del lector
inflándose como un suflé.
El alado sueño que pinta
los límites del cuadro
no se defiende,
se deja llevar como un
múltiplo de ti.
El cráneo de tu tiempo
disimula escondiéndose
tras la luna. 
Una ventaja que según la gentileza aúlla presencias del roto sabor del cuento
que ha brotado como una leyenda blanquecina
casi polvo de nube
con los ríos de la nieve
se forma una arcilla. 
Máscara del escritor.
Dolmen del sueño
releído entre sabores
de ausencia escrita
en la página en blanco.


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Colirios de erosión y llanto

Los globos de los ojos son como mundos por colonizar.
Pañales
turbios como el cráneo del tiempo abierto de insalubre.
Desnudo.
Plurales de nadie
Antagonistas frente al espejo
Rotura del reflejo desaliento
de impulso no dañado
Cántico que mira las arrugas del destino
Sin despeinarse por la rabia.
Acuñada en desidias de los hombres pan ,patíbulos amarillos. Patíbulos.
De un drenaje oculto que se esconde dinamitando la afiliación del miedo
Puentes de reunión y salto. Colirios de erosión tallo.




Game over

El empujón que la vida te da
es la inercia hacia un laberinto.
Mitad místico.
Mitad realista.
Que te va seduciendo la ruta
que eliges con la ciencia
de tu compromso.
Jugando la performance
sutil de la mirada Oblicua
del intelecto trazado en el sendero
de la derrota
Cuando mueres sin haber llegado
al centro y comprendes por fin
que llegaste a perder.
Nadie gana, el laberinto.
Es el mapa.
El juego es tu vida
La utopía es hacerte creer
que puedes vencer.
Cuando desde la vista cenital
se ve el laberinto por completo.
un telón fino casi un velo
difuminando las últimas palabras. Que verás
Game over.




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domingo, 19 de junio de 2016

Corrosión


Llano de múltiplos persiguiendo depredadores que

echan sus redes de arrastre sobre el inmenso mundo virtual
víctimas en pañales de hedonista larval.
Colmenas que protegen la información inocencia
del follower indemne.
Rastro de vínculos 
Sátiras llanuras de la matriz paren protectores que
Persiguen la identidad.
La nube infecta con su llanto
la blancura de la intención
Sólo sabemos que el ente mastica
Personas incorruptas
Y devuelve corrosión.



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Poder desmigado


Te tengo en presencia dibujada con un halo virtuoso de malquerer

un malquerer dañino lleno de plegaria
que el ardor del silencio mutiló por el desengaño cínico
del deseo de tres.
Síes de mareas bañando el ruido de la orilla
una manta que cubre los pies barnizados del temor
andando a solas por campos de trigo herido por la envidia.
Para hacer un pan de dolor y poder.
Desmigado.



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Tributo contra los malos tratos en la infancia Contra el buillyng y moobing


Pasos fuertes secos y rápidos

las puertas no nos protegen
silencios que mastican la infancia
un llorar que se esconde en el negro
que mutila la luz.
Infame desarrollo del miedo.
Nos escondemos de él.
Entre la protección de nuestro propio.
Bienestar el moobing es la manta.
Aspereza de un recluso que llora la noche
y vomita la hiel del día en la desnudez del patio de colegio
perdiendo la identidad antes de su fragua.




Tributo contra los malos tratos en la infancia
Contra el buillyng y moobing.







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martes, 14 de junio de 2016

La voz del trigo

La voz del trigo
rasurando inmediata preñez
en el tejado del violinista
que canta si yo fuera rico.
La vena palpita el discurrir
Tumultuoso de la nada habitando
cálices, diámetros del jugo en simetría y resuena tendencia.
De un ornamental taburete de designio no fabulado.
Nada más que en sueños.
Te oí perder.


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Ls peces no eran ellos

Fueron juntos a esconderse
se les iban cayendo las sonrisas
a penas se podían hablar
pero a veces las miradas
son mejor diálogo para la comunicación
miradas y besos
cúmulos y caricias. su paso era lento.
Solos agarrados de la mano
los dos paseaban hasta un banco
donde descansaban y se iban
disolviendo la ancianidad
arrugas de una belleza con sabiduría
Se entregarían las preguntas eran como peces en consciencia
Perdidos en el espectro del autismo.
Fuera de nuestra pecera de soledad
en nuestros universos paralelos los peces no eran ellos.





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Sollozo de tu lejanìa

Bramido oculto del todo
tangible mercurio febril del yo
los ojos rumian oteando la pradera
del amor masticada en la poda
playa de negro sol.
Rehumanización de los atriles
Oradores del fósforo
bidones en ríos quietos de espejos
mansa criadora del estriar en el
sollozo de tu lejanía.






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Corazòn del mar

Paladar de raíces de hielo
conjunto del liguero
pícara desazón de ese árbol
nutrido velcro de la identidad
Trasgrede ligero de anuncios
plomados de un nervio umbilicado
Pareja de canarios dibujando
Unas melodías platónicas
Llanuras del yo sujeto
a la madre cordón de sal.
Triángulos de fuego
Flacos son del neutro corazón
de la mar.




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Hacia otra oraciòn

El olor de la templanza cuando la noche
fragua en los crisoles su densidad
moribunda que araña la nieve.
Neutro mezclador de días desteñidos.
Ungir la pereza de divinidad al ser
comando en la procesión habitada
sabor a caliente premura de la idolatrada
imagen, que sigue muriéndose en rastros
detectados en el surgir de la voluntad.
Ya no pide perdón. Su brillo se multiplica
aunque sea por devoción la verdad inexistencia
del duelo se ve reflejando cínicas coberturas del hombre
hacia su otra oración.




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Cincuenta pesetas cada tarrina

Después de
descorrer el velo
la belleza era como un aluminio
que envuelve la carne del bocata
 salgo de ese avispero que en la nuca
de tu abril culminó una colmena
sin reinas.
 Sólo las celdas eran como dianas
de entrenamiento.
Que el estío sonorizaba
con el zumbido provocado
 por la pedrada que partió en dos
 al avispero y que en la entrada
a la residencia de ancianos en la que estaba
 clavado
 otra colmena. Ya anciana llena de helados de tarrina blanca
nos calmaba el caluroso y zafarrancho esparcir hacia todas partes
de la travesura.
Descubrí en mi labio muriendo e hiriendo mi valentía. Una avispa
Se durmió con la espalda del verano picoteado con la única
resistencia que tenía
 la amenaza de las avispas mantenía
 las visitas a la residencia a raya
 aislada con un último
 picotazo por sufrir
los ancianos esperaban que la muerte
también muriese al perder su aguijón mientras comprábamos.
Cincuenta pesetas cada tarrina.




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