viernes, 22 de abril de 2016

Jirones de pastora

Llama  de caverna en reflejo espía
nunca se olvida, somos de hiedra
mutilada la sombra que anuncia pasión.
Ese estrecho dolor  de las  malvarrosas
tranvía  oruga  de  seno , piel del temor
la maldición de la mariposa sueño
con los disimulos del orador
aquellos juveniles pellizcos
pálpitos de un corazón hembra
que se envuelve en su crisálida
sábana vestido del amor
redil del cigarrillo liándose
en la laurisilva de tu deseo
bosquejo  motor del corazón.
No anuncies la hidra de tus
deshilachados jirones de pastora.



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Función

Las candilejas brillan tibias
en los reflejos tendidos como
ropa limpia en el balcón
de los teatros.
Las bambalinas rodean el
eterno desenlace que los telones, hidras de una sierpe aplaudida levitan con flecos el sueño de los tramoyistas.
cada paño del teatro
recrea escenas donde los camerinos dibujan pariendo artistas al idilio
donde el plumaje de los bufones escribe cómicos los maquillajes que el mimo desliza en su cara por los espejos transparentes de su tacto,
Una puerta que divide la dimensión de la sombra
Llena de toda la luz parpadeada que la lágrima
de risa despinta  en los pómulos del actor.
Su función.






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Las puertas del hogar

De rastro raído
de noche en pálpito
la nana del viajero
hace fuente, hielo
del mundo en tu ajar.
Es este trámite desnudando
la fruta que se mece en días
y noches plañidera del manto
de tu nuca, seda mirada de terciopelo
diáspora de termitas
carcoma de medias y atlas de los hombres. Un sueño desenvuelto
como una mortaja de tiempo y esperanza. Y al final los gajos
exprimidos del éxodo llaman a las puertas del hogar.




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jueves, 21 de abril de 2016

Estela

Una mano pequeña dibuja
en la pared las puntas de las estrellas.
todas las manos juntas
son el cielo estrellado
Cada punta un dedo
cada estrella una estela
Todas se siguen con el catalejo de los hálitos
que nos rellena de porvenir.
Brizna de vida
Pellizco de sol
Onzas del cielo
los ángeles ruiseñorean
florecer en los ojos
Con el brillo despierto
de la luz mágica de tu verano.
Inventas fraguas de fulgor donde todos
Forjamos nuestros corazones tardíamente naufragados. En ti.





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Daniela

Cielo claro como hoja
no manchada. No escrita
sólo con tus ojos arcillas del sol moldeador, abres castillos de animosa virtud
donde el diente de leche
es la salpicadura del verso
en ese riachuelo dormido
del corazón.




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Paula

Una lágrima de sol
Sostiene 
tu voz
esa melodía graciosa
que pícara se hace la dormida.
Terremoto de la sangre y fuego de los días, 
no olvides que tu cariño
hace minúsculo el mundo.
Llega a cualquier parte.
El terso timbre de tu vida 
es pistilo de una flor
que palpita. Siempre entre
la ligazón de un beso de orilla a orilla. Marea que trae misteriosa la luna
entera.





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Sara

La rosa de las canciones donde
el murmullo del reflejo guiño a guiño
florece en
La espuma tamizada
de la playa sedosa de
arcilla.
siempre guarda
la suerte. Un regalo para ti.
luz que robas a las pupilas del sol.
Ola que mueve nuestros
Corazones.
Pálpitos que traen todas
las olas a tu sonrisa.





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Mamar

La blandura del diente
erosión de boca tramitada
en el jugo blanco de la ma ma.
Madre del jardín
paraíso del néctar calcio
de uvas que en la parra
hacen vino raíl de mi fuente
primaveral.
Tardío vaivén de silencios 
mutismo del sol que florece en el ebrio
Sueño que la absenta riega
de delirio, vibrar del estímulo flaqueza del bello discurrir negociado del bypass artístico, naciendo
como una flor 
Materna devoción del aro.
El terso timbre de tu vida. 
Pistilo que los artistas liban como colibríes. 
Desde las noches ampulosas del joven deseo
de experimento, la belleza robada
de la ambrosía cocinada
en libertad.
Tentar el idilio del sabor
que la vida te deja paladeando el arte renacido.
Temblor de la curiosidad
cuando se frota la lámpara.
Y no paras de tragar.


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Elegancia del concierto delator

Mujer de los arcos del sol
te me partes como láminas
de pizarras en tejados ardientes cual rasgadura
de un tejido maltratado.
Durmiente herida, ligazón
del ánfora que delata cruces en el pergamino
de la espalda, vértebras, teclas de un piano llorando una melodía
de arbitrarias seducciones
escurriéndose por el tobogán del cuello, caricia de la vida que el cinc dilatado hace huella del pianista 
merodeador, ágil lívido sostenida en el aire como grito de cometa.
Banderolas de un sabor
transformando el viento seminal en tu matriz
en esa belleza sostenida
de la gaviota cuando otea
la proa de la barca, el puerto anhelado.
ESCUPIENDO al océano 
la flora de los balcones,
como labios de mujer
Frondosos de deseo
intacto. 
Llega la ola navegada de mi voz al altar de tu sonrisa. Playa final no se pronuncia difuso el sollozo
de estímulos. Elegancia
del concierto delator.




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El hambre nos miente

Hormigas en sendas 
interrogativas.
Pulpas de afrutados
disimulos,
la estrella, búsqueda
e irrupción del sabor a victoria mecida en el hilo
orbital de un planeta nombre
siempre habita girando
como una bailarina de show girls reina de las miradas
bocas que paladean el precio por donde la hormiga introduce el manjar, el invierno
de su desnudo es recortado
de la escena como una hoja
de morera
marabunta ordeñando
la vida nocturna de las ojerosas ligas de néctar 
donde los terciopelos brindan multitudes ronroneados por gatos
que mantienen el equilibrio, en azoteas donde el lirismo paga la fortuna de la imaginación.
Recordando a sus chulos
que cuando la anarquía se preña sus hijos no olvidan.
Sigue paseando la ignorancia alrededor de los hormigueros sus hijas
son como las letras de un libro que va arrancando sus
párrafos leídos cada vez que el hambre nos miente.





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Avivando la voluntad

La llegada de las moscas
tenencia del pudrir
que en la estación
deshiela el hueso
la manta vergel de la afirmación se abre
en el horizonte como un
gusano verdoso
que repta, repta la unión
del cielo y el desierto.
y que al acercarte florece
en un tarajal secreta mentira de los espejismos
avivando la voluntad.
Para no perderse.



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viernes, 15 de abril de 2016

Peines de nada

Monotonías del desierto
no tatuadas, filo del roble
en mis nudos la edad
tiene un plumaje cuyas puntas dibujan lágrimas de sombra, perder añade
a la angustia del misterio. 
ONZAS DE TIEMPO. 
Rasuradas
con peines. 
De nada.




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Quién tuvo , retuvo

El invierno ha dejado
en tu semblante
frialdades en injertos
como autopsias de una mirada acero inoxidable.
Turbador misterio del
poco calor de la llama
que tintinea moribunda
en tus pupilas.
Aunque sea suficiente
para alegrar la polaridad
de un planeta que se acerca como eclipse
de toda tu furia abandonada
a las sombrías necedades
de los contornos aplaudidos
por el celo y la conjetura.
Así la primavera,
el deshielo quiso que la noche
Se destiñese en los pelos
de tu sol, tan tenue como
la caricia de tus ojos abrigados al dolor de la vuelta a la flora.
Ya brindando segundas
oportunidades porque quién tuvo, retuvo salinidades de belleza
abriéndose a la luz.




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martes, 12 de abril de 2016

La belleza del cisne cuando blanquea su plumaje

La inercia del temblor
que vibra en ese latir del deseo
pronunciado de tu pelvis.
Esa cuenca mimosa del anuncio
de harapo y jirón
piel del mundo tañido de hospicio
fruta de pálpitos tersados de escena.
En el proscenio de tu llegada
paladar de terciopelo enredado en las columnas
de tu templo. Los cisnes negros habitan la metamorfosis
que los besos siembran de amapolas rociadas , la cuna
se mece en este abril de sospechas
duraznos masticados en verbenas de placer.
desenvuelven la migración del ave nocturna
que arrastra interludios de sábanas heridas 
rosales de luna antigua abiertos como terrazas
bañadas de luz eléctrica también ahí
el progreso hizo un disimulo y
esperó nuestra irrigación de la cosecha
tan exacta como la belleza del cisne cuando blanquea su plumaje.




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