miércoles, 28 de febrero de 2018

El esbelto cuello del cisne


Sinuoso desliz del tiempo

cuando guarecido el tensor
vibra ausente de incógnitas
desiertas, como única preñez del
mundo, se estira el nervio en la llanura
del pelotón, que allí desayunando
en agravios dentro de balcones los
pétalos de amarillo trenzado
caen como las fichas del dominó
al mustio enjambre de la ausencia.
Palidecida de armónicos collares

creando el esbelto cuello del cisne.





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viernes, 23 de febrero de 2018

Color mundo


La salinidad del sueño, corroe la bandera, la deja hecha un harapo

de jirones en el desnudo amplio
de su indigestión.
Mientras el rugoso domador
de pinturas, desvela la nocturnidad
en la serena visión del patriota.
Caciques del dorso caminando sobre soledades, en el cultivo del ansioso

color mundo.







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Por donde mirar


Pellizcos de bruja con

molduras del sueño
que alimentan el rincón del tiempo
con su cirugía y su cicatriz,
desprecios de hogares heridos en
su imperfecto contraste
componen el misterio en la
degenerada corrosión del mundo,

que cada día cierra una nueva ventana por donde mirar.




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La noche anciana


Claros de espuma brillando

en el jardín,
la mitómana parálisis del miedo
enraizada en la ignorancia, sepulta
los recuerdos sumisos y desenvuelve
los insumisos.
Mientras espero llegar la cometa del sueño y llevarse la somnolencia de las venas, que arrinconan los regadíos en huertas de tramo humillando la mentira de los días
que anochecen en viñas de rubios
dolores cuando crece el día novato.

Y se acuesta la noche anciana.





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Puentes de desamor


Después de trazar en los mapas los rumbos de alpiste, los

abnegados viajeros descorchan el

champán cuando consiguen juntar
los caminos paralelos.
Anhelada virtud del amor.
Sospechando la vida en rincones
con pelusa, donde matriarcal
el premio del camino se hiere de esperanza brillo de una pequeña lágrima uniendo puentes de desamor.








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jueves, 22 de febrero de 2018

La verbalización de la fuga


En los atriles del yo ignífugo

las palabras arden y saltan

como palomitas cosidas en
un hilo invisible.
La teatralidad domada por
gaviotas, hambrientas
amaneciendo en los relieves
del litoral, descubriendo las
manos mágicas del rumbo dormido,
cuando llega el adiós a suturar
apagándose la llama en el domingo
la verbalización de la fuga resuelve
tu último destino, frente a la pantalla
del cine.




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Salirte del tiesto


El corrosivo volumen del tallo de la vida exige que lo rieguen de necesidad y de ambición.

Así todo se asienta en una amable maceta, enraizada de silbidos de una triste canción de cuna, que se adhiere a la piel como el barro pegajoso rodeando la cepa de la valentía.

Ya que plagas de insectos se comerán
tu vida. Hasta que por insumisa decepciones te hagan algún día salirte del tiesto.






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miércoles, 21 de febrero de 2018

La crianza del dolor


La crianza del dolor, musita cegueras

en pinacotecas malheridas por los simulacros de crepúsculos, desangrándose entre el mito dormido

del miedo, con inercias taconeadas

en el insulto de los días.









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Un mapa geográfico del tiempo amarillo


Entre voces sin rostro la desgana,

abre crueles lisonjas de añadidura,
un pilar matriarcal que aumenta
ante la ofensa, un minúsculo
trazo en el boceto del insomnio
que se enreda en los hilos del dibujo
como afluentes y destellos estirándose,
sobre el papel.
Un mapa geográfico del tiempo amarillo.







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Playa sideral


Y me perderé en esa llaga del tiempo

bramando sutilezas entre arenas
desmigadas,
un conjuro de palabras
sustitutas que preñan la moldura del párpado, 
colocando terrazas en la playa sideral.








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viernes, 16 de febrero de 2018

En cautela


La órbita, desgana de roer el surco

como el destierro incluyendo prisas
en el molde acuático.
Cada vía en el brazo se ilumina
llena de áspera inquietud,
por un lugar donde jugar sin juguetes
y un amor lleno de aduanas.
Castrando el cielo progenitor
que nos llora el café del trino
amparo de legalidades y sinfonías
quedan pellizcos de hebras e imágenes, en el desahucio del
sur desmoronando la quietud
de la sanguínea circulación.
Río la brevedad del enfermo

en cautela.









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Andar la Luna sin ser lunático


Desde los sueños rotos, el camino

dolor del canto o suceso, se va abriendo, como rabia del acoso
al temprano vello hirsuto, como
nombre de la lira y fondo de armario.
Un camino de llanto de cobre y de nervios.

No dañados, si simulacros de erosiones de rostro como andar la Luna sin ser un lunático.






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miércoles, 14 de febrero de 2018

Virutas de engreimiento


Los focos emergen del narcisismo.

Tu egolatría remarca la austera desidia del común denominador
que se retuerce como pacato en la salsa de la fama, que agria el sueño
del iluso trasgrediendo la mutilación
del espíritu, entre recovecos del ilustrador de jactancia y rebosante

soberbia, con pequeñas virutas de engreimiento.





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La paz de los cachorros


Los testeros son cómplices del daño

capitulado del mirón,
miradas cómplices se asoman por la historia del júbilo que va royendo
como ardillas la mustia cacería del
novato.
Casi cada paladar ha degustado el ansia de devorar la preñez y por esa mirilla, la indiscreción del turbio
amanecer, rotura del contorno del miedo.
Que con pausada diplomacia añora la virtud del desfile de ingratitudes
que convierten en sorpresa la élite

del cansancio y la paz de los cachorros.








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Abocetados en una última postal


El rocoso diluir del tiempo

se mete por rendijas de ásperas
arrugas,
el bricolaje del espesor pone patas
a la insondable, premura del contorno
en la insuficiencia nadan poliedros
y cilindros llamando a la velocidad
del vagón que se aleja en el cristal

fracturado en lanzadas de besos abocetados en una última postal.









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martes, 13 de febrero de 2018

El insomnio del soñador


El insomnio del soñador

rompe las lágrimas del cielo
caídas sobre moldes y litorales
suelo de hojaldrada ceniza.
Un brote desde el esqueje timador
que se hiere feroz sobre la falta
de humanidad, ante el rugoso y
podrido desprecio del rico, sobre

el pobre.





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Cada ola del mar


Desde el enconado suspiro del germen

que brota como un esqueje subiendo
en la abierta tierra de la nada.
Un reclamo de veloz desgana
se abre como flor al insulto, medicado de la noche, 
que se pavonea desliz implante de belleza cautelar. 
En la sombra de los nombres que se pusieron
a cada ola del mar.







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Al amparo del miedo


Ileso y dormido el eco de la infancia

golpea las paredes que se estrechan
como prensadoras del mundo,
distinta noción del dolor.
Que roto se hace escala del sol y sus
hebras.
Sosteniendo un vibrar en la punta de los dedos, casi algoritmo del peligro
que sustrae la mendicidad de la noche esclava de las sombras.
Y sus vírgenes helechos de la niñez
crecidos al amparo del miedo.







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El dolor capicúa del tiempo


Arroja cadenas de múltiples anclajes

que quieren soñar con luces negras.
Terciopelos del sueño que complace
el fervor docente del insomnio
que abriga las lealtades oníricas.
Cuando se desmenuzan en terrones
de memorias , y van erosionando las máscaras que la vida hace ponerse, ante el dolor capicúa
del tiempo.







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sábado, 10 de febrero de 2018

Nichos llenos de velocidades


Mis adentros están envueltos en

la ignorancia típica del desconfiado

crea playas en el circo del tiempo
que des anuda flores de un jazmín voluble , casi templanza añeja del diluido resquemor que se mide en combates de sumo.
Y violenta privacidad con surcos
de locura, casi destrozado, por la desestructuración de familias.
Llenas del dolor que conlleva seguir
las líneas. De la carretera, aunque te lleven hacia vías muertas.
Y nichos llenos de velocidades.







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