sábado, 4 de febrero de 2017

Deseos inmaculados




Un acorde de sol dorado

levanta tus faldas con un guiño
de placer.
Ayer el elogio minuta preciosos
momentos de disimulo escondidos del sabor neutro
de la esperanza.
Miente el que dice que las craneales llanuras de la luna
se esnifan trenzadas sus líneas sin
Clavijos de muñecos perdiendo sus hilos.
Agosto nos muerde palidecido
con colmillos de tierna infancia.
Como si fuésemos los mismos niños que fuimos disfrazados de
Oleaje en la delgada frontera de nuestros deseos más inmaculados.




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