Retrocedo por el cable de esta ciudad
que me obliga a estar en equilibrio
sin yo saberme cómplice de su transformación,
también yo cambio.
No es cuestión de correr,si no de llegar a cualquier sitio.
Aunque la vuelta no esté garantizada.
Esta ciudad estalla en tus ojos como resaca involuntaria
de un viaje nocturno milicia del dolor, la estafa del sueño
te idiotiza por suculentos cebos que hacen que te distraigan
de lo esencial.
Cuando lo esencial no está garantizado.
Hay sombras abriendo cubos de basura,
la búsqueda del oro les ciega,la caducidad de la dignidad
está en porcentaje con el grado de civilización.
Hay una retorcida ironía en los destinos circunstanciales de la gente sin hogar
de aquellos que no aparecen en censos y no tienen una identidad,
sólo son sombras, ratones que se llevan el cebo y dejan la trampa
Pero gente muy válida que cimentaba la sociedad no hace mucho tiempo.
Reservados todos los derechos©
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