lunes, 21 de mayo de 2018

Curtido del día


La búsqueda de la seguridad

es coetánea contra la réplica
del deseo encontrado,
en la escalera del hedonismo.
En cuyos escalones, drenan la paciencia, colocando trampas,
Como si la vida no tensase
más la cuerda deshilachada
del porvenir.
Trucos del duende de la noche
con ligueros sin medida.
Taxidermias del clamoroso
curtido del día.

Muda de piel de serpiente.





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La elección


Ese drenaje del dominio.

Acarreará mutilaciones en la moral

sin preámbulos, lleno del sudor
campestre de la inocencia,
El trenzado orgullo merodea sin suerte, en austeras oratorias.
La pérdida aumenta sin sentido el rencor esparcido en la llanura.
Brota el desorden en cada maceta

También tiene la opción de la noche en las redes se oculta la elección.







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Y otra vez silencio


Vuelvo a ese silencio que se mezclaba

acariciando nuestros cuerpos, como miel delicada, barniz del mutismo

haciendo cribas en el corrosivo
vacío de nuestros miedos, ejecutados
por ensoñaciones de
Trampas para el que tiene las defensas bajas, y se enamora, que a la larga es como una condena dentro
del péndulo que va y viene destripando las horas que se meten
en la cirugía del tiempo cuando nunca fue reciproco.

Y otra vez silencio......










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La enfermedad de los palacios


Sólo encuentro, la senda de mi huida, cuando veo en tus ojos la ferocidad

con la que me defendí y después me despreciaron. En un indulto de velocidades cuando puse direcciones
al camino que encontré.
Medito los laureles de la corona nocturna
en la que el sordo somnoliento,
astucia de un depredador
se agranda talismán absorto
en la vacuna llorando por todo el cuerpo, la enfermedad.
De los palacios, sus corredores

y su inmensa y vacía estancia.









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viernes, 18 de mayo de 2018

El niño sigue girando


La rápida absorción del polvo

por todos los poros de la piel
dejan la añada caprichosa
en envases purificados.
Las tragaderas del compás
rezuman luces de agonía
los bailes cesaron,
sólo tu mente sigue bailando
la danza del tío vivo,
giro tras giro.
Sin niños.
Sólo tú, el niño que fuiste
sigue girando.













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Hucha del dolor


Miro la llama del horizonte

buscando también en tus ojos
la dormida claridad que ejecuta
el planeta en su giro.
Yo anochezco.
Tú amaneces
triángulos de perennidad
bautizan, sin sentido, para los ateos
el tiempo alojado en la rasurada
Hucha del dolor. Ya está quemado.
El corral sin gallo.











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Ciudades sin natalidad


Duendes de nichos dormidos

la fachada de nombres viajeros

lame los surcos del perímetro.
La absenta cambia el coraje de la
sangre,
los niños torturados
de mayores son salvajes zombis
que gangrenados en estuches con
colores de llantos lloviendo
la pintura,
se purgan, los vicios del dolor
dibujado en la claridad de las ciudades sin natalidad.







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jueves, 17 de mayo de 2018

Por eso fui repudiado


Aunque me sienta un apestado

tuve mis oportunidades para ser feliz.
Entre ese pulso del trabajador.
Domestica mi sangre herviente
la esperanza delatada
boxeando con la vida.
Arraiga la versión del
bulto con soledades que desde el silencio, brotan esquejes dilaminados
en esencia y trágica envidia.

Por eso fui repudiado.






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Redención


No hay alfareros en las gateras

hay ateos en los cultivos de la pradera del universo.
La textura del dolor embaraza
la transgresión, ver ansias
flotando entre burbujas,
las mismas, imágenes que nos cosecharon en un trámite voluble de los mitos, 

anti-héroes antes de la redención.







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miércoles, 16 de mayo de 2018

Los últimos días del reo


Dársenas de vagones con carbón,

cantares en el equilibrio de una

partitura, negra sigilosa me pide la mentira, usurpar el dominio del negror, todos los auxilios mencionan cantares para mineros, horadando la piedra, el interior mima su néctar
clandestino, en suburbios médicos.
Las auroras se tienen timidez, campean luchadoras por emerger
la irascibilidad de la transfusión del arrebol maquillando la pérdida de tonos, las flamas del fuego cuando luchan por emerger,los últimos días

del reo.







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Contenido


Las amistades que creías férreas

se fueron diluyendo y se transformaron en circunstanciales.

Todos huimos del rencor esparcido en la tostada, como si fuera brea de melosa y negra alquitranada esperanza.
Pasa el tiempo y todo el despliego
de avances digitales e informativos
sirven para espiar, a ti y al de enfrente. Con ferocidad, seremos pues
números carcelarios, que dispondrán de su robot para realizar la tarea
que le sostenga, mientras todos recluidos en nuestras casas envejecidas como nuestros rostros.
Ya no nos comunicaremos con personas seremos entes, grabadoras de libros para no perder su contenido.










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La lacrada fortuna del iluso


Di tú sombra, de mi sombra,

capitular el dominio del sol.

Crea ambrosía del corta perezas.
Di tú junco de austera palidecida
El brote se expande borrosa como
nube de terciopelo, pálpito de pulso
en añada tráquea del defensor
lustroso que cuenta diamantes
en la palma, diminutos como lágrimas sólidas, pellizcos de reflejos
anunciando la vastedad del sitio.
Allí complejos demoledores arbitran
también, con silencios las rasuradas
espías del tónico con lirios embelleciendo la lacrada fortuna

del iluso.






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Casa


Los silencios mastican las palabras

recién nacidas, perduran en la austera pulcritud de la llamada.

Es entonces cuando, los brillos del nacimiento perfeccionan suturas
en la vitrina del momento
que se amplía con lluvias de mieles y mies del campo ostentoso del azahar.
para demarcar sórdidas luces de faros, guiando el viaje, el camino

de la llegada a casa.






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La otra piel de su devota sumisión


La piel del miedo,

es la piel del camino.

Que se disgregan en la utilidad
que el cosmos preconiza en su deambular.
Solo los silencios siembran lo que
la vida les concede, como un fruto
del ángel indemne revolverse en los
premios del narcisismo.
Sólo los espejos enemigos, materializan, los deseos de atracción
son de doble sentido, de doble dirección.
Y nacerán en ellos reflejos de autoridad, que se comerán vivos
los narcisos del virtuoso. Anclaje de celadores del mismo uniforme.

La otra piel de su devota sumisión.






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Flautas mágicas


Solar de inaniciones, todo allí muere

lentamente, prejuicios sonoros con la tribu haciendo hablar a los tambores.
Casi el desnudo de las palabras,
rozan,una erótica, de pliegos rotos como mimbre del silencio acunando
la música, de flautas mágicas.
Y ternura de sanguinolentos besos
de rapaz rápida en el terco puñal
del delito no hay nombres, hay etiquetados suspiros de la de selección.
Todos matriculados ferozmente en el clavijero y

en el arpegio del cono familiar.










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Rabia y kamikazes


Tapiz en la entraña

rasurar las ideas que comen y
se agrandan hasta ser delirio
un prensador de gloriosas calidades,
que esputan dolor infecto,
refinar el cariño.
El tiempo que mide la salvaje movilidad, el tam tam del pálpito
que el pulso domina sin desinfección
ese fervor cañí. De los cielos de Madrid.
Carraspeando la angina irritada del
ansia catártica mente, el trámite de la transgresión nos devuelve a la cuna
y de ahí, se vuelven a otorgar los rolles del dolor y el miedo
que consiguen rabia y kamikazes.






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