Las yeguas de la noche
cabalgan salvajes,
por el territorio
tardío del amanecer.
En esa fermentación de los días
trepaba yo los disimulos
casi domados del verano,
que se derretían sumisos ante los ojos
de la esperanzada virtud del envejecimiento.
© todos los derechos reservados
© todos los derechos reservados