El vértigo aumenta con la decisión
una alarma que se activa desde el miedo, tan hermético como el dolor
de muelas. El sueño arbitra celosamente el castañeteo de los dientes, y cuando se acerca un abismo las piezas del coral empiezan
a moverse, pareciese que te arrancasen los morales para un ajedrez, como si fueses una presa.
aun sabiendo que la caza furtiva sobre ti está prohibida.
Reservados todos los derechos©
No hay comentarios:
Publicar un comentario