La tarde hace sangrar a la noche con su funesta cara
de verdugo.
El arrebol esparcido como nube rasgada en la raspadura de azúcar glasé
es la dimensión que se une o desune al publicitado
decoro de los crepúsculos.
Cada vez que se venden éstas vistas la riqueza de los turistas ancianos atravesando
el umbral mágico del estío
y del misticismo aumenta.
Es ese escalofrío por cada portal que se atraviesa
se va llenando de un vehículo de transportación
que digiere la humanidad.
En su salto al abismo.
de verdugo.
El arrebol esparcido como nube rasgada en la raspadura de azúcar glasé
es la dimensión que se une o desune al publicitado
decoro de los crepúsculos.
Cada vez que se venden éstas vistas la riqueza de los turistas ancianos atravesando
el umbral mágico del estío
y del misticismo aumenta.
Es ese escalofrío por cada portal que se atraviesa
se va llenando de un vehículo de transportación
que digiere la humanidad.
En su salto al abismo.
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