viernes, 8 de septiembre de 2017

El mundo


Sirocos preguntando por la lija de la mañana, por vientos que despiertan la identidad de las lace raciones

unos párpados se escarchan lentamente

mientras la película avanza, abriendo
caminos de voluntad,
primero los sueños detectan virtudes
no soñadas aparecen sin rastro de huella y de personalidad.
Campos de otoño con centinelas de cuervos comiéndose el alba delgada.
En otra habitación nace un hombre,
el niño se refugia en heridas cicatrizando la inocencia al crecer
el hombre entierra todo ese pasaje,
para enfrentarse al mundo. El niño espera agazapado en su interior.
El momento coagula como las heridas
de la lucha. Hasta poner a salvo al niño que encerrados en el cuarto
poniéndose él  mismo su castigo.
espera la obsolescencia de la soledad,y cuando ese niño crezca también protegerá su infancia haya sido como haya sido.







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