Diluirse en la charca de tus caderas
es mojarse en la mar unida asomándose con suaves caricias entregadas a sus palabras de seda
en la orilla
donde escribimos sin ausencia
la sinfonía del placer entregada
con sus cerraduras abiertas de par en par
y llevándose con su vaivén
el andamio donde construimos
el deseo
delicado sostén del tiempo.
Reservados todos los derechos©
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