Ascuas de vanidad crean el reguero de pólvora ,como semillas esparcidas por el campo amarillo,
las cartas vuelven con velocidad como pájaros
heridos, el llanto de su contenido crea ríos de letras blandas, hundidas en leche negra, el petróleo del corazón, arrancado a cucharitas, de té amargo,lo
anhela, parece no importarle a nadie.
Se dice así mismo, el pastor de palabras que ,
recoja todos los sueños que son para poetas porque los niños se comen los versos llenos de letras.
La música que colorea sus dibujos
aquellos atardeceres sin dueño, que en las películas
hacían soñar con el descubrimiento de la magia.
Sella el corazón un poema
lleno de leña, estopa de las fotografías cuando nos miran.
Y también nos odian.
Espera......
© todos los derechos reservados
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