No hay señas en este camino de aullidos,
no hay precios en este laberinto
de voluntades,
candentes de espinas ,coronas de terciopelo, maúllan extraños
silencios en su calvario.
Pálpitos desangrando la risa de las hienas,
Chispea el tránsito del orgullo,
nacido en cuevas de lobos.
Dí no a esa telaraña de párpado
rizo del rímel otoñal en pestaña.
Paladares destensando los nervios del cordero que se calla
antes de la matanza.
Dí sí al múltiplo de escapes
al codo doblado por el pensamiento que ya tortura la
migaja del soñador.
Escultura de mármol venado,
mirada de duelo antes de delatar tu súplica , la honda guarda la piedra, el filo dañino del disparo, tensa la llamada.
© todos los derechos reservados
© todos los derechos reservados
No hay comentarios:
Publicar un comentario