Y si del verdor incipiente que me va cubriendo el cuerpo
de musgo, Transige ocular
la verdad cutánea un, harapo de miel, una rueca, de algodón que me abriga con hoja morera ,me van comiendo los gusanos y se va formando la crisálida más hermosa que será la seda más
Larga y más fina de la cuál ,
saldrán las cálidas toallas nuevas ,esas que nos secan
el amargor de los días, con la
la suavidad penetrada en los sueños limpiándolas con sensibilidad de una segunda piel ,que dura hasta la próxima ducha en la que cambian la última caricia de pincel
dibujada en los muslos de
la próxima llamada al interior de la matriz, donde todos tejemos nuestra propia vida.
© todos los derechos reservados
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