No sigo tus simulacros tan vivamente
aderezados.
No busco silencios de añadas uvas para el vino que duerma la lencería
del jugo cautela.
Te busco a ti
siempre merecida en un hilo temprano.
Dime que el turbio consuelo tabulado
se traga el mimo del agua
su huella cimbrea como las olas del
naftaleno cajón del mundo
que guarda calcetines roídos por los dedos.
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