domingo, 31 de diciembre de 2017

Delator


Un desgarro en la coraza

como arañazo en el sigilo de la noche.

EL ente se doméstica, entra por el redil, recibe disciplina,
pero a veces se te rebela como
dígito de control,
somos efectivamente digitales. Libros andantes
llenos del pudrir del delirio.
En ausencia vivimos en redes sociales como pescaditos, recién atrapados.
El, Instragan twiter, facebook, móviles que son espías
en tu propia casa, reinventado,
la voracidad del dorso.
hace, que te preguntes si el anonimato, merece la pena.
Era mejor antes, cuando
no había móviles, y no introducías

en tu casa al delator.








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