Jaula transparente, vacía y colmada
al asilo cotejado del nervio
prolongando la viveza el auspicio
del dolmen ciego.
La ignorancia nos encierra en celdas
sumidas en la mentira,
casi hablamos solos con la cautela del insomnio pregonando la usura del tiempo,
cuando nos roba la estación
de la transigencia y la vuelta de las
sucias envidias. Castran la moldura
de las preguntas.
Reservados todos los derechos©
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