El rasurado de los días se ve en el terciopelo mojado,
por la crueldad.
escucho la mudez de tus deseos,
habito tu ciega ternura,
sacrificada de sencillez.
Lanar de hueso sin tuétano,
para jaurías de fábulas sin héroes.
En esta piara pulcro sentir de la domesticación,
me ceban de armonía económica, y el carcelario número de mi D.N.I,
va borrándose cifra a cifra, a medida que se acerca la matanza.
Los chorizos.
Ristras de vendedores de humo pluralizan el circo
mediático,
mientras el bocadillo de los niños, está lleno de desesperación.
© todos los derechos reservados
por la crueldad.
escucho la mudez de tus deseos,
habito tu ciega ternura,
sacrificada de sencillez.
Lanar de hueso sin tuétano,
para jaurías de fábulas sin héroes.
En esta piara pulcro sentir de la domesticación,
me ceban de armonía económica, y el carcelario número de mi D.N.I,
va borrándose cifra a cifra, a medida que se acerca la matanza.
Los chorizos.
Ristras de vendedores de humo pluralizan el circo
mediático,
mientras el bocadillo de los niños, está lleno de desesperación.
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