viernes, 22 de enero de 2016

Cambio de las flores en el marchito deambular del sol

Y con los juncos rotos,
la noche se adelgaza,
en las llamas de tu mirada,
apagarse con tenues crisoles de llanto y harina.
Son pellizcos de lejanía,
ahogándose en turbios,
afluentes de miserias.
Ahí te busco acorralado,
por tu belleza en ingratitudes
Sabores de nostalgia,
ante esos peñascos de carbón, que arrancados de la penumbra encendidos
en tus pupilas sabrán salir al cielo incendiado,
y verlo cambiar,
como cambian las flores del marchito deambular del sol.



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