Y ahora de estambre moribundo,
la acequia panal de estancias lúgubres, mapea
con el agua perfilada al ras del cenit su yugular, noche axial náusea del harapo que la entraña ningunea febril si su muerte perimetra
el segmento flácido del odio, tan infectado como el veneno roto de la desazón masticada.
Ya estúpida devoción del sarnoso mordisco del detective, inventa nubladas termas de ficcionada sonrojez.
Averiguando la no exacta rotura de la deidad.
© todos los derechos reservados
la acequia panal de estancias lúgubres, mapea
con el agua perfilada al ras del cenit su yugular, noche axial náusea del harapo que la entraña ningunea febril si su muerte perimetra
el segmento flácido del odio, tan infectado como el veneno roto de la desazón masticada.
Ya estúpida devoción del sarnoso mordisco del detective, inventa nubladas termas de ficcionada sonrojez.
Averiguando la no exacta rotura de la deidad.
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