Ajadas memorias de un sauce llorón, reinventan
la caída de las lágrimas.
Pinos revueltos en su frondosa oscuridad, temen la pérdida de la perennidad.
Las venas, ramas de dureza preñándose de sordidez,
mecen su savia en un vaivén de ceremonial belleza, para despojarse de semillas ocultas en los frutos maduros de la noche.
Sembrando los lechos,
de las aceras de mi ciudad.
De tristeza.
© todos los derechos reservados
la caída de las lágrimas.
Pinos revueltos en su frondosa oscuridad, temen la pérdida de la perennidad.
Las venas, ramas de dureza preñándose de sordidez,
mecen su savia en un vaivén de ceremonial belleza, para despojarse de semillas ocultas en los frutos maduros de la noche.
Sembrando los lechos,
de las aceras de mi ciudad.
De tristeza.
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