No te deshice de la ingobernable veleta de tu deseo.
El trino de tu ausencia me peina vocal tu morada de estiércol
la nunca existencia del devoto se umbilica de carnaza para un pobre limador de estrellas
esas estelas de memoria peñascadas,
Pincelan un rumor hecho
viruela de mimbres tejidos de presencia.
Asir la inagotable llama iridiscente de la lógica,
matemáticamente llena del termómetro pincelado de tus solsticios llenos de silencio.
© todos los derechos reservados
El trino de tu ausencia me peina vocal tu morada de estiércol
la nunca existencia del devoto se umbilica de carnaza para un pobre limador de estrellas
esas estelas de memoria peñascadas,
Pincelan un rumor hecho
viruela de mimbres tejidos de presencia.
Asir la inagotable llama iridiscente de la lógica,
matemáticamente llena del termómetro pincelado de tus solsticios llenos de silencio.
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