Hay bordes de punta macerada
de sigilo carne del añil circunstancia
hay dolor no fechado,
pero sí hambriento.
como poetas luchando para que el mar se abra y penetren sus letras.
Los suicidios capitulan ante el temblor de piernas y la ancianidad no recibe, misericordia.
Sólo el trémulo suspiro goza de extirpación de las últimas letras hipotecadas, que degeneraron en una venenosa deuda
de crueldad para con los suyos.
Y herencia a los hijos de toda la absurdez caprichosa de el gran ente
teatralidad del insomne paladar de los sueños no conseguidos.
Reservados todos los derechos©
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