viernes, 2 de junio de 2017

Casi de pie


La lluvia oculta el dolor,

Cabeceando la lágrima caída, entre ese río vertical, 
el hombre caimán no desea,
Otra ceremonia que la que le consagra como cazador adulto.
Savia de un delirio dibujado en el 
mapa del mundo transitado en la flor abierta del psiquiátrico.
La que olemos todos los enfermos y nos viste de color
sin excitación nos congratulamos despiertos esquejes del insomnio rechazando el lenguaje de los colibrís que construyen memoria entre pistilos de curación, aunque las rótulas de la locura se inclinen en el desierto del solar apoyando sus dos rodillas en el suelo seguimos viviendo entonces con la llama candente y olímpica de la rebeldía. Casi de pie.






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