Como puñados de miedo y arena la mano guarda un silencioso trío de desesperación.
Niño
Hombre
Anciano
patalean su dolor negociàndolo
en la inexactitud de las edades.
Oír decir si.
es luna oratoria de camino invadido por la necedad
Oír decir no.
Es la invalidez del genio purgándose en la frivolidad
de la astucia,
lleno el control deja un gusto de hierro echando raíces en la maceta vacía de mi ventana.
Y sigo viendo la paridad casi la solución a tanto invierno de la justicia, y mí feminismo lucha también en los bares donde el autóctono primario envenena los grupos con su fascismo anacrónico de palillo en la boca,
jugando al mus.
Reservados todos los derechos©
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