Si la enfermedad agrupa coloquios ,debates de percusión, donde el miedo bombardea su batería. Sólo queda el ritmillo,
en una leve melodía que más que preguntarme, me acusa del lógico descenso de mi sueño,
porque hay algún tiempo, en
el que el sonido del jardín me inspiraba joyas poéticas, y aunque estuve obsesionado,
No quiero saber la mirada del ocaso hacia mi persona.
Reservados todos los derechos©
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