Los solsticios no preguntan
la flama de tu interior
se hace cómplice de la línea de fuego
que en el horizonte intermitente
en tu parpadeo, te copia.
Hay algo que se va siempre en cada anochecer
algo que nace en el alba, y
muere en tu interior, revelándote
la edad de los silencios, cronografías
de imágenes que aparecen y desaparecen furtivas llenas de lo que fue tu presencia.
Como un crono la película de tu vida
pasa cada día,
la sala nunca está vacía.
Reservados todos los derechos©
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