La flauta de los campos,
trina veleidad insospechada,
entre muros de silencio,
las goteras casi pronunciadas
entre el rubio del campo diluido,
sabe a sangre tu olvido.
Y así el lastrado anuncio del vello en punta se rasura noche en diluvio, hasta la nuca, tu boca te sella el mandato, ligero compás del pellizco de ansiedad y miedo.
Reservados todos los derechos©
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