Tengo la amarillez del campo
antes de recolectar, lo que la velocidad
sembró,
tengo la sorpresa dañina del búho
cuando amanece en la jaula de los días,
tampoco supe de tu traición
mientras tejía una funda para mi pecho, maltratado, como una diana de tiro , ya crepitando bombeos
hacia el mundo de venas, difusiones del urbanismo del amor, que construía rascacielos ( tubos, chimeneas de cristal removiendo,
el humo de la ambición).
Para rasgar la entraña del olvido
pidiendo memoria.
En la espírica razón de mirlos
que doliente el trino balbucea,
en su vejez, el cuerpo des unido
de toda la urdimbre hilvanada
de la rueca.
Reservados todos los derechos©
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