miércoles, 22 de noviembre de 2017

Despierto, soñando y muerto


La delicada llamada del trino

desde los nidos que abrigan
la marea de los pliegos tangenciales
los rostros se abren de sus máscaras con sombrero de copa,
entre telones la imagen
se destruye por reveladora
en una astuta trivialidad
tres caras de, señores maniquíes.
Teatro, que todavía habla de un espejo
que ofrece un reflejo
con dinastías de burocracia.
Tres rostros en una misma cabeza
despierto, soñando y muerto.





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