Nos devuelven sedosa tarea de cepillar caballos de blanco marfil.
Los miembros edulcorados
llenos del ruido anclado a memorias
sin abrigo. Palidecen de absurda
y penosa huella.
Es un circo de mentiras y reproches
olvidadas por el hambre que rota
en la densidad del orgullo.
Temblando de astucia.
Reservados todos los derechos©
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