El miedo tiene una belleza extraña
amplía la angustia de la sinceridad
con la amistad tratada como caballos
nucleares.
El trino no muere sigue angular
la disección de los días , en la pajarera hirsuto.
Esas cuatro patas de la traición.
Incuban el lerdo somnoliento
discurso del que no se ve en el espejo.
Y habla, la voz sin nombre sin rostro
sin cuerpo que daña la amnistía, entre tus fronteras inconexas que se quedaron los diferentes hemisferios
girando violáceos en un bello escalofrío, la piel pide rescate.
Sólo el hueso afila la noche.
Reservados todos los derechos©
No hay comentarios:
Publicar un comentario