Los jirones del color rasurado
como nudos de un hambre solitaria
en playas de enajenadas zarzas
con los pálpitos de los nombres llaga
aquellos del silencio de los ruidos
que imploraban místicas y delirios
abriendo camino en los lazos palidecidos de los rotos astros.
Reservados todos los derechos©
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