El dolor es cuna de hombres
es salvaje cautela de la sonrisa que
dibuja arlequines en su papiro de espalda y ebullición. Siempre el destino dispara balas contra la línea
de flotación.
Pero la sonrisa delimita auspicios
de siembra no caduca.
Los enemigos hieren en lo hondo
el abrecartas con el que se abrirá
la dilatación nunca buscada
de la última carta.
Reservados todos los derechos©
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