sábado, 6 de febrero de 2016

Autopsia

Soñé un despertar de la autopsia que a diario revela el prolongado esfuerzo por comprender.
Y sigilosamente se deslizó un pesar entre ampollas burbujeantes de cocinado,
discurrir.
Sería allí mi mente disolviéndose la que reaccionaría y merodeada por preguntas
quedase abierta como una nuez.
En esa pesadilla sentía la bifurcación de los dos sentimientos construidos
en el ahora.
El bisturí abría la coraza.
Y la enrejada tela del iris minutaba la paciencia,
tan transparente como la hiel hecha muro de agonías.
Después las respuestas se amplificaron en un único dilema...
Seguir caminando.
Aunque quedase varado como una maleta abierta.




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