sábado, 13 de febrero de 2016

El líquido amniótico de la mentira

Del disturbio de las marismas que encarna mi vida.
Levanto con fuerza los pies di laminados por el entumecimiento,
y las pizarras de los techos se derriten también como el barro
en la nebulosa de niebla y colchón que el deseo mete en los suelos,
inestables de mis anhelos,
triangulando noches de mínimas pasiones
Descarnadas como el cordero en la mesa de los comensales,
todo se deshace.
La solidez del tiempo creando metas,
se combustiona en ceniza dialogada
en un ayer líquido.
Regando una tierra de humedades ocultas,
de tobillos quebrados por las percepciones
ahogándose en el amniótico líquido
de la mentira
que nos rodea y nos cuece lentamente.



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