Las aguas rotas de la niñez se repatrian en cajas pequeñas
con tiernos objetos dentro de la lápida del pecho,
arrancando una mecánica de óxido y de bruma.
Un termómetro aspira el mercurio del pasado con una febril ausencia de simulacros.
Y en el ovillo de donde sale la persona tejida
hay un remate que se deshilacha y se va deshaciendo
Como un terrón de azúcar mojado por la locura.
El hermetismo amargo no se deja endulzar,
la caja sigue cerrada y vacía
Una vez estuvo llena y abierta.
© todos los derechos reservados
con tiernos objetos dentro de la lápida del pecho,
arrancando una mecánica de óxido y de bruma.
Un termómetro aspira el mercurio del pasado con una febril ausencia de simulacros.
Y en el ovillo de donde sale la persona tejida
hay un remate que se deshilacha y se va deshaciendo
Como un terrón de azúcar mojado por la locura.
El hermetismo amargo no se deja endulzar,
la caja sigue cerrada y vacía
Una vez estuvo llena y abierta.
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