La lluvia te limpia la almendrada tersura de tus pómulos.
Me reinvento en la fábrica de tus senos de almizcle y hierbabuena,
con la leche de ellos me construyo de cuajada y miel.
En tu regazo nacemos de la estancia que consume el atril del yo
y así nos adjetivamos de paciencia y nido,
para sabernos deleite de nuestros celos,
tamizados con el maquillaje que el miedo,
hace temblar cuando las iridiscencias se vuelven tímidas.
© todos los derechos reservados
Me reinvento en la fábrica de tus senos de almizcle y hierbabuena,
con la leche de ellos me construyo de cuajada y miel.
En tu regazo nacemos de la estancia que consume el atril del yo
y así nos adjetivamos de paciencia y nido,
para sabernos deleite de nuestros celos,
tamizados con el maquillaje que el miedo,
hace temblar cuando las iridiscencias se vuelven tímidas.
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